Revista Nº 1 Abril 2025

 

Carta a quien quiero tanto

Estimado:

¡Cuánto te quiero! Me siento orgulloso de las lindas cosas que me has hecho sentir y lo que me has hecho lograr. Que bueno es escuchar tu voz que me levanta cada día afirmando la gran persona que soy.

Escribo esta carta para agradecerte lo mucho que haces por mí. Muchos anhelan tenerte, pero solo yo te tengo. Cada vez que caigo, siempre llega tu voz que me levanta y dice: ¡Yo puedo! Gracias por lo que has hecho crear y destruir en mi vida; porque es bueno. No tengo como pagarte esas horas de terapia que no hicieron que pensara en lo peor.

Pero tienes un defecto, y es la sobreprotección conmigo. Muchas veces no me dejas sacar todo mi potencial por el miedo a que fracase o que no salga como esperaba. Deberías cambiar ese aspecto, para que, en vez de esconderme de lo desconocido, salga a explorarlo. Solo te pido eso, con todo el respeto y admiración que te mereces de mi parte.

Espero nunca te vayas, conciencia mía, porque eres muy importante en mi vida.

Con Cariño, 

Andrés Merchán Ochoa



Carta al niño que fui

Querido yo, espero que te vaya muy bien y estés disfrutando de la niñez, siendo ese niño extrovertido, alegre y responsable que siempre has sido. Disfruta mucho de tu familia, sobre todo de tu papa que, aunque no quiero hacerte mucho spoiler, en unos años tendrás que tomar una de las decisiones más difíciles de tu vida. Aquí no todo ha sido tan malo, hemos pasado momentos muy felices, hemos conocido personas, experimentado cosas nuevas, hemos viajado a muchos lugares, conocimos a alguien muy especial, tenemos una mascota que se convirtió en nuestra adoración, sin embargo, también han habido momentos muy duros que nos ha tocado vivir, el motivo de esta carta es para eso para que desde ahora te vayas mentalizando en que debes ser un hombre fuerte para el futuro, porque a tu corta edad vas a tener que afrontar situaciones que jamás pasaron por nuestra cabeza, pero al final del día todo sigue siendo una experiencia y esto nos ha ayudado mucho a convertirnos en la persona que hoy día somos. Un consejo que te puedo dar es que valora mucho a las personas que están contigo, disfruta lo que mas puedas con la abuela, con papa, con mama, con esa persona especial, cuando llegue el gato a tu vida, no le niegues 5 minutos de juego, de verdad que en el momento que menos lo esperas vas a estar muy cerca, pero al mismo tiempo muy lejos de ellos, el tiempo no se devuelve y cuando nos arrepentimos de las cosas es demasiado tarde. Disfruta todo y sácale el máximo provecho a cada una de las cosas que hagas, pero hazlo bien!. No siendo mas te deseo muchos éxitos en tu futuro.

Breyner Barrera (2025)


Carta a mi profesora

10 de marzo de 2025

Estimada Profesora María:

Le escribo esta carta para expresarle los sentimientos que, durante años, guardé en silencio sobre la manera en que me trató. Me entristece no poder compartir las palabras de admiración que muchos tenían hacia usted, describiéndola como una profesora "amable" y "carismática". Para mí, su trato fue muy distinto.

Aún recuerdo con dolor cómo, a mis 11 años, sus palabras me hicieron sentir pequeña e insuficiente. Cómo, día tras día, su mirada "dulce" se teñía de desdén cuando se dirigía a mí, sin una pizca de empatía. Cómo me señalaba ante todo el salón, sin pensar en el impacto que eso tendría en mí. Nunca olvidaré el día en que me llamó la "bruta" del grupo, la que sacaba malas notas. Ni cuando, con burla, dijo que ni siquiera sabía sujetar una escoba, según su juicio.

También recuerdo su sorpresa cuando fui la única en aprobar su materia. O aquella vez en la que mi reportaje periodístico la dejó tan impresionada que, sin dudarlo, me acusó de haberlo copiado de internet, sin considerar que, en aquel tiempo, ni siquiera tenía teléfono.

Hoy, quiero decirle que, aunque por años sus palabras me hirieron y sembraron inseguridad en mí, logrando que dejara de escribir y expresar mis ideas, he logrado superarlo. Ya no cargo con el peso de su desprecio, al mirar atrás, me doy cuenta de que sus palabras no definieron mi destino, ni mi capacidad, ni mi valor. Aprendí a levantarme, a confiar en mí misma y a demostrar, no a usted, sino a mí, que era capaz de mucho más de lo que alguna vez me hizo creer.

Le deseo que, en su camino, encuentre la bondad que me negó en aquel entonces. Yo, por mi parte, seguiré adelante, con la certeza de que ninguna voz podrá apagar la mía nuevamente.

Atentamente,

María Paz Cardona


Imagen poética 

Luisa Fernanda Trujillo Vega

En un rincón del mundo, donde la luz juega con las sombras, se encuentra una persona cuya presencia es inconfundible. Su cabello corto y negro enmarca un rostro que irradia fuerza. Sus ojos marrones, pequeños pero profundos, son como ventanas a un alma llena de historias y experiencias. Cada mirada que lanza es un reflejo de la vida que ha vivido; aunque su expresión pueda parecer fría, en el fondo guarda una calidez que solo quienes se acercan pueden descubrir.

Con piel color canela, su tono evoca los rayos del sol acariciando la tierra; es una piel que cuenta historias de esfuerzo y superación. A pesar de su altura promedio, su porte y confianza hacen que se destaque en cualquier multitud. La voz autoritaria que emana de ella resuena con una firmeza que impone respeto, como si cada palabra estuviera impregnada de sabiduría adquirida a través de los años.

La vida le ha enseñado a crecer rápidamente, a madurar antes de tiempo. Sin embargo, esa experiencia no ha oscurecido su esencia amable. Se preocupa profundamente por quienes la rodean; cada gesto amable es un testimonio de su generosidad. Es responsable en su actuar, siempre dispuesta a ayudar y a estar presente para aquellos que lo necesitan.

A pesar de los desafíos que enfrenta, nunca deja de esforzarse. Su determinación es admirable; cada día es una nueva oportunidad para demostrar su valía y seguir adelante. Sabe que la vida puede ser dura, pero no permite que eso le quite la sonrisa. En su interior, lleva una llama inextinguible que la impulsa a seguir luchando por sus sueños y por el bienestar de los demás.

Así es ella: una mujer fuerte y valiente que ha aprendido a navegar las tempestades con gracia y dignidad. A través del frío en su mirada se puede percibir el calor de su corazón; es un recordatorio constante de que detrás de cada rostro hay historias profundas y complejas.


Carta

Querido.

La partida de alguien que no te suelta pero tampoco te elige es como un susurro en el viento. Es una presencia que se desvanece lentamente, sin un adiós definitivo, pero con una ausencia que se siente cada vez más.

Para ti, que has estado en este limbo, la partida es un cierre silencioso, un capítulo que se cierra sin un final dramático, pero con una sensación de alivio y libertad.

No hay lágrimas ni gritos, solo un suspiro de relieve por haber podido dejar ir algo que nunca estuvo completamente presente. La vida sigue adelante, y la partida se convierte en un recuerdo lejano, una experiencia que se aprende y se deja ir.

Espero que encuentres la paz y la libertad que buscas.

Con cariño.


Sara Manuela Pérez Atehortúa